Contando cicatrices. ( Dedicado a @tediosa_miss)

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Llegó al amor con la inocencia de quien cree en las estrellas, llegó descalza y desnuda, sin corazas ni miedos.
Subió a las nubes planeando, ajena a las tormentas, acogiendo la lluvia a cara descubierta.
Se sintió diosa y rea, carne y alma.
Se sintió grande, entera, perfecta.
En esa eternidad fugaz que parece eterna.
Y aprendió con sangre la crueldad de los caminos, la oscuridad de un adiós que hundía sus pies en barro apestoso.
Pero el amor no sabe de versos torcidos, ni sabe de sensatez.
Y se encontró de pie, mirando al cielo, reconstruida y sabia.
Contando cicatrices.

Derramado por Zarem.

Vivía

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Vivía con la sensación irreal de quien ha sufrido infiernos y ya no cree en el cielo, con las sábanas marcadas por sueños rotos reconstruyéndose.
Y sonreía.
Vivía un tiempo lento y cadencioso, como caderas de amantes.
Y empezaba.
Con tacones sobre piedras, con temblores y cimientos.
Vivía.
Derramado por Zarem

Palabras.

Busco la fuerza en esas palabras que nunca me fallan, palabras tal vez cansadas o tristes, desgastadas o imprecisas, pero leales.

Buscsu magia consuelo, que me explique este vacío sin dueño, esta especie de lugar sin nombre en el que me acuesto cada día, esperando un imposible que es tan árido que me araña.

Y lucho aún con los pies en el barro, lucho y escribo, lucho y olvido.

Muero y vivo.

Derramado por Zarem

No se puede dominar…

No se puede dominar.
Ni empequeñecer.
No se puede ocultar.
Ni se puede arrancar.
No se puede vencer.
Ni tampoco olvidar.
Nace dentro.
Brota diáfano.
Y quiero gritarlo.
Susurrarlo.
Repetirlo.
Mil veces, dos mil.
Y no desaparece.
Lo lloro.
Y lo sonrío.
Está en mi sueño.
Y es real.
No le pongo condiciones.
Ni ataduras.
Y no importa si recibo.
O si doy.

Derramado por Zarem

Reabriendo el alma.

Tal vez, sólo tal vez, debería guardar ese torrente de ternura que provoca.
Quizás sería más sensato callar sus ansias, sus carencias y defectos.
Tal vez no ha aprendido a amar en silencio.
Y se abandona sin defensas a su abrazo, con el corazón al descubierto, sin esconder ni pretender ser mejor,ni más fuerte.
Entrega su esencia a su libre albedrío, sin corazas ni reservas.
Y le enseña sus heridas, sus roturas y sus miedos.
Nada le queda a cubierto.
Todo le da, nada se queda.

Derramado por Zarem

Lo sé…

Lo sé… sé que al despertar te preguntas si tu vida está estancada, que te sientes sin fuerzas y tal vez sin valentía para enfrentarte a la soledad en compañía.
Que es difícil sonreirle al desamor, a la apatía.
Sé que a veces sueñas con que todo es un mal sueño, que miras a tu lado buscando lo que un día te dio calor.
Lo sé…
Sé que da miedo, angustia, desazón y vértigo.
Que tienes la tentación de no hacer nada y dejar que la vida te resbale por la piel, sin moverte.
Sé como te sientes, lo sé.
Y sin embargo también sé que se puede luchar por no ser sombras.
Que el valor hay que buscarlo en el corazón.
Y la sonrisa en el alma.

(Para tus días pares)

Derramado por Zarem

Tiempo de luchar.

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En el pueblo de Hispar las espadas estaban afiladas siempre, no podían permitirse fallar, las batallas eran eternas desde que perdieron el norte, intentando invadir tierras ajenas.

El pueblo estaba cansado de las tretas y maniobras, del hambre, de la sangre derramada por unos jefes que tan sólo buscaban gloria y tierras que después no repartían con los de abajo.

Pero el silencio se apoderaba de ellos, el miedo a perder, la inercia de años sometidos a la dictadura de unos tiranos.

Llegó un día en el que ya no tuvieron nada que perder, despojados de todo, sin casas, sin comida, sin dignidad…

La espada del pueblo se alzó.

Era tiempo de luchar contra la desigualdad y la injusticia.

Tiempo de levantarse y no morir arrodillados.

Tiempo de SER.

Derramado por Zarem