Florcasa.

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Soy una florcasa, descanso de hadas, refugio de duendes, nunca sé quien dormirá acunado por mis pétalos.
A veces echo de menos a algunos de mis inquilinos, otras deseo no volver a verlos nunca.
El lunes durmió encima y digo encima porque por la mañana parecía un cactus despeinado de lo que se movía.. un duendecillo de las nubes, que son unos duendes que cuando hay nubes suben deprisita hasta el cielo y las pinchan con la punta de sus sombreros, imaginareis que si tienen ese don no son muy serios que digamos, es una tortura que te toque pasar la noche con uno de ellos dentro, saltan, bailan y te hacen cosquillas con el rompenubes.
El martes creí que no vendría nadie ya, pero cuando la luna ya estaba en lo alto apareció un elfo marino, son encantadores y risueños, no en vano se ocupan de producir el ruido de las olas, pero tienen un inconveniente, estan constantemente mojados, menos mal que todavía no estamos en pleno invierno, la última vez que durmió aquí un elfo marino me constipe.
El miércoles, un hada del calor pidió cobijo, no puedo negarle a nadie mi protección pero esperaba que llevara su funda antiquemaduras, porque esas hadas tienen la piel ardiente, ya que se dedican desde que sale el sol hasta que se oculta a recoger rayos de sol y expandirlos por los bosques, creando bellas sombras entre los árboles.
El jueves nadie vino a dormir. Aproveche para leer el libro de las rosas salvajes, trata sobre unas florescasa que se negaron a ejercer de anfitrionas y poco a poco se fueron convirtiendo en piedra… que historia más triste…
Estamos a viernes.
Y estoy esperando a mi huésped favorito.
El duende de la amistad, cada vez que viene me hace sentir escuchada, querida, arropada, me saca mil sonrisas y sé que nunca falla…
Y por tenerle me siento mejor, más completa y feliz.
Debemos cuidar a los amigos, porque ellos serán quien nos hagan la risa más contagiosa y las penas menos duras.
Porque nos apoyan y nos hacen no sentir la soledad.
Gracias a todos mis amigos, por existir y por estar ahí.

Derramado por Zarem.

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El león y su corona.

Había una vez una niña que vivía sus sueños, cada noche al cerrar los ojos se adentraba en mundos mágicos, un día tomaba chocolate con la cenicienta, al siguiente se encontraba árboles que hablaban o flores que entonaban dulces canciones.
Cada noche era una fiesta para ella, deseaba encontrarse con ese mundo en el que todo era posible, aunque nadie la creía cuando contaba que era real, que podía tocarlos, podía adentrarse en las historias que soñaba…
Una noche soño con un león, que había perdido su corona de rey de la selva, estaba muy triste y sólo contaba con la ayuda de un unicornio que no encontraba su magia.
Al adentrarse en el bosque los dos salieron a su encuentro, Isalena que así se llamaba, al principio tuvo miedo, tan grandes eran, pero al mirar sus ojos tristes, deseo saber porque parecían a punto de llorar…
El león Yorus le relato que un lobo había entrado en su cueva y le había robado su corona, en manos de ese ser malvado todo había empezado a cambiar en Fantras, las luciernagas ya no daban luz, los árboles perdían sus hojas, las hadas veían que su polvo mágico se convertía en simple arena…
Los unicornios como Devian no encontraban su magia y el equilibrio estaba a punto de romperse.. cuando eso sucediera, desaparecería la magia del mundo.
Isalena no pudo evitar derramar lágrimas de pena, mientras pensaba como ayudarles… tal vez si ella hablara con el lobo…
Yorus y Devian no querían ni oir hablar de ello, era tan peligroso que temían por la niña.
Pero ella era muy valiente y no podía consentir que el lobo terminara con la belleza de ese mundo.
Camino hasta la guarida del lobo y al llegar a su puerta le llamo con voz temblorosa:
– Rapan.. sal un momento… quiero hablar contigo.
– ¿Quien eres tú niña insolente?
– Soy Isalena, ¿Un lobo tan grande como tú no tendra miedo de una niña?
Rapan salio erguido y orgulloso, pensando en que no le costaría nada matar de un zarpazo a ese insignificante ser…
– ¿Como osas molestarme?
Isalena temblaba, pero había tenido una idea y de que saliera bien dependían tantas cosas que respiro profundamente y mirando al ser cruel que tenía enfrente, hablo con voz clara.
– Me han dicho que has sido capaz de robarle la corona a ese león cobarde, aunque yo no acabo de creermelo… imagino que seran habladurias…
La vanidad del lobo era tan grande como ella imaginaba y sin pensarlo Rapan entro en su cueva y salio con ella en la mano, olvidando que la corona cuando era bañada por el sol, irradiaba una luz que impregnaba de magia todo aquello que tocara, las hadas que habian sido avisadas por la niña revolotearon alrededor y recobraron toda su fuerza…
Con un hechizo conjunto crearon unas cuerdas irrompibles que dejaron al lobo atado e indefenso.
Isalena devolvio la corona a Yorus y la bondad volvio a Fantras…
Devian mirandola le dijo…
Gracias por recordarnos que la maldad suele estar acompañada de orgullo y vanidad, así como la bondad se nutre de generosidad.

 Derramado por Zarem