Arcoiris.

“Pito pito gorgorito donde vas tú tan bonito, a la era verdadera pim pom fuera”
Sacude las trenzas poniendo gesto de enfado, no le gusta perder y antes de meterse para casa le da una patada en la espinilla a su primo, en la cara una mezcla de rabia y decepción, grita con toda la fuerza de sus pulmones de siete años:
Tramposo, ya no te ajunto!
Cara de sapo!!
Entra corriendo y las tinieblas de la habitación le hacen tropezar, suelta un ¡MECACHIS!
Dentro está su abuela removiendo la pasta de croquetas, coge una silla, (ya olvidado el incidente, los niños de su edad se despistan con facilidad), la arrima al fogón aunque sabe que su yaya le reñira como siempre que lo hace.
– Mi niña , te vas a caer.
-No me caigoo
En su pizpireta carita se escribe la mofa y pone los ojitos en blanco iniciando un mayor acercamiento a la cocina, en la seguridad de que la regañina se quedara en eso y que los quehaceres haran que la anciana olvide la inseguridad de sus pies en equilibrio precario.
– Yaya
-Dime bonita.
-¿Me dejas rebañar la sartén?
-Bajáte de la silla y te daré un platito.

Baja de un salto y lleva la silla de nuevo a la mesa camilla.

– Te lo comes y sales a pedirle perdón a tu primo.
No tiene ganas de reconciliaciones pero el olor delicioso le hace asentir.
Termina el plato y se encamina a la calle, se oyen gritos de sus amigos, echa a correr en dirección a la era.
Y allí en el firmamento puede ver un bello arcoiris.
Ese recuerdo permanecerá con ella hasta el fin de sus días y siempre asociará la dulzura de su abuela con algo tan hermoso.

Derramado por Zarem

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Inocencia.

Una nota en el suelo.
Caída del bolsillo de una niña de mirada repleta de tristeza.
La recojo con cuidado, como quien recoge un tesoro olvidado.
Una letra infantil ha garabateado palabras sueltas:
Sueño, día, nubes, besos, patos, cielo.
Todo enlazado con dibujos de estrellas, sus huellitas manchadas de chocolate por todo el papel, recuerdo que siempre está con un rotulador gastado entre sus manos y concentrada en escribir.
Y rememoro aquella tarde en que pasaba el loco del barrio, ese que siempre grita moviendo las manos espásmodicamente mientras otea el horizonte,iba voceando su patético son: MUERTE INFIERNO MIERDAAA!!!, la niña triste levantó la vista como si viniera de un mundo donde no existe su miseria y su dolor..
Porque gritas? le preguntó mientras sus pestañas se abrían como mariposas.
Porque me sale de la polla!! Andrajosa!!
La niña triste esbozó una sonrisa que subió a sus ojos..
Ahora miro el papel y pienso en ese niña que nunca recibe una caricia ,en ese niña perdida que sonríe a la locura, pienso en la sinceridad de sus preguntas.
Y me siento abocada a buscarla bajo este cielo escarlata, a buscar la inocencia perdida.
Camino rápido hasta el cartón que le sirve de cobijo, el cartón de la coraza que un día fabricó a base de heridas, busco sensaciones olvidadas en el baúl de mis alas rotas.
Está todavía conmigo.
No han podido matarla.
Muerdo mi rabia hasta que no queda nada.
Y el nirvana de mi vida vuelve a empezar.

Derramado por Zarem

Arena.

Soy arena, nací en una playa virgen, allí donde solo llegan los pájaros, las caracolas y la mirada de la luna.
Mi vida era hermosa, el sol convertía mi cuerpo en dorada luz, las olas bañaban al atardecer mi pequeño mundo.
Pero me sentía pequeña, quería sentir otras brisas que me llevaran lejos, al otro lado del lejano horizonte.
Un atardecer me deje arrastrar por la última ola, al fondo de ese mar azul que me vio nacer.
Allí fui acariciada por corales, arrastrada por frias corrientes, nade a lomos de los peces globos, me pasee por los camarotes de un barco pirata hundido y triste.
Pero añoraba el calor del sol, la luz plateada de la luna, el canto de las aves, el susurro de las caracolas.
Intente regresar, subiendome a corrientes, pero estaba desorientada y triste, no encontraba mi hogar.
LLoraba de impotencia.
Cerre los ojos y me deje arrastrar.
No quería vivir, no quería luchar.
Una mañana desperte de mi sueño sintiendo un calor familiar, y mi cuerpo volvía a brillar.
Era otra playa, era otro mar.
Otro lugar donde volver a empezar.

Derramado por Zarem

Libros y letras.

Apenas tiene tres años, en el colegio les enseñan las letras jugando, para que se familiaricen con ellas, pero no tiene suficiente, al llegar a casa interroga a su padre, ese padre que tantas veces está con un libro en las manos, ese padre que cada noche le lee un cuento abierto entre ambos.

Papá, ¿Que letra es esa?

Papá ¿Como se pone árbol?

Ya no juega a otra cosa que no sea mirar las letras o intentar escribirlas, con un entusiasmo imparable.

Esos son mis primeros recuerdos de mi relación con las letras y los libros, una relación apasionada, de corazón, una relación que nunca me ha fallado y que en momentos duros ha sido mi tabla de salvación.

Hay libros que me han levantado el alma, otros me han hecho compañía de una forma frívola, como esos amigos con los que no puedes hablar de la vida, pero si tomarte una copa, otros me han enseñado a vivir de una forma más valiente, pero todos me han calado.

Tengo una forma compulsiva de leer, quiero empaparme de ellos y a veces no puedo apartar mi vista de sus letras, unas veces me conformo con esa lectura visceral y otras siento algo con ellos que me obliga a releerlos, de una forma más racional, más calmada, al fin y al cabo para mi son como la vida, con sus momentos efímeros y sus momentos más profundos.

Y después está mi relación con las letras que escribo…

En esa relación me doy por entero, escribir para mi es tan primordial como respirar, me ayuda a conocerme, a saber que pasa por mis entrañas, me cura, me hace ahondar en mi forma de sentir y vivir.

Cada palabra que escribo lleva una parte de mi, no hay escondite posible, soy yo, sin corazas ni miedos, soy yo, con defectos y aciertos.

Puedo quedarme sola, desamparada, triste, pero nunca vacía.

Los libros y mis letras escritas están conmigo.

Derramado por Zarem

 

De lo visible e invisible.

Tira la mochila en una esquina del cuarto, más bien la deja caer y antes de quitarse el abrigo enciende el pc sin dejar de mirar la pantalla de su android, oye a su madre llamarlo y haciendo una mueca de fastidio ignora la llamada, cierra la puerta de su habitación y coloca un bate de béisbol en la manija, solo entonces suspira satisfecho.

Abre un cajón y saca de debajo de un montón de apuntes una bolsita con una china, piensa que está seca, pero hoy se lo ha fumado todo y tendrá que conformarse con ese trozo reseco, lo quema y lo mezcla con un ducados rubio, con dedos hábiles lía un porro perfecto, lo mira y sonríe satisfecho.

Una calada y el mundo se vuelve más placentero para él, piensa en ella, en sus falditas y su mirada de desprecio, en sus risitas y debería odiarla, por reirse de él, por hacerle sentir pequeño e insignificante, pero no puede, su corazón y su cuerpo reaccionan al simple sonido de su voz, empieza como siempre a planear historias que sabe que nunca ocurrirán.

Él solo es un friki, un raro, un chico diferente a los demás o así se siente, a veces molaría ser uno de esos pijos que pululan por la uni, con su ropa de marca igual a la de sus amigos, pero en el fondo aunque no lo sepa está contento con su rebeldía, en momentos de calma incluso se siente orgulloso.

Solo cuando piensa en ella, solo entonces su seguridad flaquea.

Da otra calada y pone nirvana a todo volumen…

Que le den a esa pija engreída!

La música le envuelve y entre las brumas del peta piensa en lo visible y lo invisible…

Derramado por Zarem

Cocina alternativa.

Ayer mientras estaba vagando por mis pensamientos antes de dormirme decidí que hoy era martes de paella, toda satisfecha con mi decisión me entregué a los brazos de morfeo, sonara exagerado pero odio decidir el menú, me cuesta a veces más que cocinar…

Esta mañana me pongo a preparar la base de la paella para dejar el paso de echar el arroz para la hora de comer y una vez hecha,” nopodíaserantesnoooo”, me doy cuenta de que no me queda arroz… Ni ganas de bajar al super solo para eso, así que con mi legendario poder de adaptación culinaria decido que la paella digievolucione en… fideua!!

¿Miro si en mi santa despensa hay fideos? Eso hubiera sido lo normal, perooooooooo…. Me gustan las apuestas arriesgadas y cuando llega la hora de echar los fideicos y no hay tiempo para bajar a comprar nada… Tachan!! Si incrédulos lectores:

NO

TENGO

FIDEOS.

¿Se ha rendido esta maña cabezota?

No y no!! En mi casa había spaguettis y… partiendolos en trocicos chiquitines me he fabricado mis propios fideos made in Zarem

Lo sé lo sé… Estas cosas solo me pasan a mi!!

Derramado por Zarem

Carta de amor.

Tal vez a veces no sea lo que esperas, tal vez por mucho que lo intente hay partes de mi que no saben hacerte feliz.

Soy impulsiva, algo niña, sensible, agobiante, quisquillosa, cabezota e intensa.

Soy un puñado de defectos que a veces me superan.

Lo intento cada día, ser perfecta para ti, hacer que tu vida sea siempre lo que tú has soñado para nosotros.

Lo intento amor, porque tú eres todo aquello que siempre esperé, porque eres dulce, sincero, inteligente, romántico, maduro, tolerante, eres mi sonrisa, mi refugio, mi deseo, mi manantial, mi destino.

Y prometo ser la persona de la que te enamoraste, esa persona maravillosa que soy cuando estoy contigo, esa persona que se gusta, la que no tiene miedos, la persona que te sonríe cada segundo, esa que tú esperas.

Porque te quiero.

Derramado por Zarem